Noticia29/05/2026

Cáritas Segovia acompaña a más de 3.400 personas en 2025 en un contexto de creciente complejidad social

 

En Cáritas Diocesana de Segovia hemos presentado nuestra Memoria 2025, un documento que recoge la actividad desarrollada durante el último año y que refleja no solo lo que hacemos, sino también la realidad social de muchas personas en nuestra provincia.

Más allá de los datos, queremos poner el foco en lo realmente importante: las personas. Detrás de cada cifra hay historias concretas, situaciones de dificultad, pero también procesos de acompañamiento, cercanía y esperanza.

Durante 2025, hemos acompañado a 3.471 personas a través de nuestros distintos programas, gracias al compromiso de 278 personas voluntarias, un equipo técnico de 116 profesionales (21 en Cáritas Diocesana y 95 en residencias) y la implicación de las 19 Cáritas parroquiales de nuestra diócesis.

Una pobreza más diversa y compleja

La memoria que presentamos muestra una realidad social cada vez más compleja. La pobreza tiene hoy un rostro diverso y afecta especialmente a mujeres, familias con hijos y personas en edad laboral, muchas de ellas con ingresos insuficientes para sostener una vida digna.

Además, más de la mitad de las personas a las que acompañamos son de origen extracomunitario, y una parte importante se encuentra en situación administrativa irregular, lo que dificulta enormemente su acceso a derechos básicos como el empleo o la vivienda.

La vivienda, una preocupación creciente

Uno de los problemas que más nos preocupa es el acceso a la vivienda. Cada vez acompañamos a más personas y familias que, aun teniendo empleo, no consiguen acceder a un hogar digno y estable.

El aumento de los precios, la escasez de vivienda disponible y la precariedad de los ingresos están dando lugar a situaciones como el alquiler de habitaciones, los hogares compartidos o el hacinamiento.

Muchas personas viven en una situación de provisionalidad constante, con grandes dificultades para construir un proyecto de vida estable.

Nuevas fragilidades sociales

Junto a estas dificultades, seguimos detectando un aumento de nuevas formas de vulnerabilidad, especialmente relacionadas con la salud mental, las adicciones y la soledad.

Nos preocupa especialmente el aumento de situaciones relacionadas con la salud mental y las adicciones, especialmente entre jóvenes y adolescentes. No solo en el consumo de sustancias, sino también en nuevas dependencias vinculadas al uso abusivo de pantallas, redes sociales, apuestas online y videojuegos.

Por otro lado, la soledad no deseada, especialmente en personas mayores, se consolida como una realidad que necesita respuesta. Por eso, el acompañamiento y la presencia comunitaria siguen siendo una parte esencial de nuestra acción.

Una respuesta basada en el acompañamiento

Ante esta realidad, seguimos apostando por una intervención centrada en la persona, basada en el acompañamiento y en la construcción de comunidad.

Durante 2025:

  • Hemos atendido a 993 personas en acogida y atención primaria
  • Hemos acompañado a 563 personas en programas de empleo y formación
  • Hemos trabajado con 235 personas en situación de sin hogar
  • Hemos acompañado a 261 menores y 227 familias en programas de infancia
  • Hemo tenido intervención con 308 personas en el ámbito de las adicciones.

Nuestro objetivo no es solo cubrir necesidades materiales, sino acompañar procesos que permitan a las personas recuperar su autonomía y su dignidad.

Recursos al servicio de las personas

En cuanto a los recursos, durante 2025 hemos gestionado más de 5,1 millones de euros en el desarrollo de nuestra misión social y asistencial.

De esta cantidad:

  • Más de 4 millones de euros se han destinado a la atención de personas mayores en residencias
  • Más de 1,09 millones de euros se han dedicado a los programas de acción social

Esta labor es posible gracias al compromiso de muchas personas e instituciones. En 2025, 432 donantes han apoyado nuestra acción.

Construir comunidad, generar esperanza

Desde Cáritas queremos lanzar también una reflexión: aunque algunos indicadores económicos mejoran, muchas personas siguen quedando fuera.

La pobreza es hoy más compleja, en muchos casos más invisible, y está muy vinculada a factores estructurales como la vivienda, la precariedad laboral o la fragilidad de las relaciones.

Por eso creemos que la respuesta no puede ser únicamente asistencial.
Necesitamos seguir construyendo una sociedad más humana, más inclusiva y más comprometida con el bien común.

Porque acompañar no es solo cubrir necesidades materiales.
Es también generar comunidad, cercanía y esperanza.

Y es ahí donde queremos seguir poniendo el acento cada día.